jueves, 20 de agosto de 2009

Lo pequeño está de moda

Volví, pero me fuí de nuevo. Pero eso es lo de menos, porque parece que estoy, porque además de sonreir constantemente incluso interactúo, así que es como si estuviese, aunque en realidad no estoy.
Me refugio en un mundo donde los días pasan lentamente, donde la música que suena me gusta, donde nadie me pide nada, donde no pido nada a nadie, donde todo da igual, donde nada es lo que parece, donde el agua está fría pero no helada, donde el sol brilla pero no quema, donde el viento acaricia sin molestar, donde el horizonte está tan cerca que da igual lo que pase pasado mañana. En este mundo todo es pequeño, aunque todo parece grande. Es un mundo de pequeñas cosas y pequeños países, que son más fáciles de visitar. Decía el otro día mi hermano en su columna de opinión del periódico que está de moda lo pequeño, así que yo estoy a la moda. Aunque opinaba por opinar, porque eso de las columnas de opinión, ya ves, a quién le importa lo que opine mi hermano, que además pasa millas de opinar, pero que se gana la vida como mejor puede, aunque dice que él no quería ser periodista, sino quiosquero, siempre quiso ser quiosquero del quiosco de Puertochico, pero mi padre no le entendió muy bien y le compró un billete de tren para Madrid, para que se matriculara en la Facultad de Periodismo, y él pensó, vale, cuando acabe la carrera me monto el quiosco, pero mira tú por dónde, así como sin quererlo, escribe y escribe sin parar, y encima tiene que opinar. No es lo mismo escibir periódicos que vender periódicos. Cuando escribes periódicos, a vece tienes que opinar. Bueno pues no sé si lo pequeño está de moda, pero yo por si acaso, y como soy muy fashion (no es verdad) vivo a lo pequeño. Conduzco un mini. Escucho un ipod nano (mi regular ipod está enfermo, como yo).
Uso minibikinis. En el hospital me pinchan con miniagujas. Tengo una bici que cuando la doblas en todas sus posibilidades cabe en el maletero de mi mini. Me gustan los cortos (por cierto, gran corto Express de Daniel Sánchez Arévalo) e intento utilizar Twitter como manera de expresarme con pocas palabras, pero Twitter se me resiste, no consigo hacerme con Twitter.
Mis problemas son pequeños. Mis expectativas son pequeñas. Mis ilusiones son pequeñas. Mis proyectos son pequeños. Mi corazón se va haciendo pequeño, así es más fácil de manejar. Mis hijos son pequeños. Mis planes son pequeños pero mis miedos son grandes. Y además crecen, y eso que les tengo prohibido tomar leche, cerales, yogures enriquecidos, fruta y legumbres, porque es lo que les doy a mis hijos y veo que es buenísimo para crecer, porque además crecen fuertes y guapos. Por eso no alimento a mis miedos, pero debe de ser que se buscan la vida para sobrevivir, y no sólo sobreviven, sino que además crecen. Pero como ahora está de moda lo pequeño, e incluso la maleta que estoy preparando es muy pequeña, porque no la voy a facturar (es más cómodo), los miedos no me van a caber, así que tengo pensado dejarlos una temporada en un guardamuebles, a ver que tal. No sé. No sé si tendré que venir un día con una furgoneta a buscarlos, puede que los eche de menos, y cualquier día me den pena y decida seguir alimentándolos. No sé. De momento quiero ir a la moda y, además de comprarme unas botas supermolonas para este invierno, voy a aparcar mis miedos (que son grandes). Ahora se lleva lo pequeño.

No hay comentarios: