Algunos médicos radiólogos de esta ciudad deben pensar que soy una especie de extraterrestre camuflada de humana. Pretenden que no respire y no muera en el intento. Y además no me permiten tomar aire en los pulmones para pasar el rato mientras ellos intentan descifrar en imágenes mi complicada estructura interna (digna, en este caso sí, de un buen extraterrestre).
Pensaba que los médicos radiólogos, en general, eran bordes. Pero tras numerosas y recientes pruebas de imagen de todo tipo que han practicado en mi anatomía he tenido que cambiar de opinión. Ahora los médicos radiólogos son simpáticos. Lo sé, soy un caso raro, y eso da puntos. Lo sé, lo noto, disfrutan haciéndome ecografías de colores, fruncen el ceño, acercan los ojos a la pantalla, se llaman unos a otros, reunen a los residentes ávidos de conocimientos, flipan un rato, me pringan el abdomen de gel transparente y frío, buscan mi inexistente vena porta, yo les digo que no tengo, pero no me creen, y la siguen buscando hasta que se dan por vencidos, y eso sí, me piden que no respire, buffffff ... me preguntan qué me pasó y yo les cuento toda la película utilizando todo tipo de términos raros, como si en vez de en la Facultad de Derecho y de Periodismo hubiese pasado mi tierna juventud estudiando medicina y practicando en los hospitales de mi ciudad. Y entonces me miran con caras de todo tipo, algunos son tiernos, otros graciosos, otros me recuerdan la suerte que he tenido y otros me dicen "ya nos veremos por aquí" ... pues si ... qué remedio.
viernes, 5 de junio de 2009
Perdida
El otro día me perdí en una canción de Wilco y no sé salir. El modo aleatorio de mi ipod me la ofreció en primera posición y ahí me quedé. Me llegó al corazón, luego se me coló en el estómago, más tarde se instaló en mi cabeza, y como no tengo bazo, creo que no la voy a poder echar de mi cuerpo, porque no la termino de procesar ... Así que creo que me quedaré con ella durante algún tiempo hasta que se deshaga o explote o yo que sé ...
Dentro de unos días me voy de aquí. Me voy a la isla, a perderme, que es lo que se hace en las islas que salen en la tele. Pensé que necesitaba encontrarme, pero creo que me voy a perder. Si alguien me encuentra que me lo diga. Si suena Wilco puede que yo esté cerca.
Pensé que había perdido una toalla de playa que desde hace 20 años me acompaña todos los veranos por esas playas de aquí y de allá. Vino de París, como los niños, en concreto de Roland Garros, cuando Nadal era un todavía un bebé. Ha ido perdiendo el color a la vez que yo he ido ganando experiencia en la vida. Ha aguantado lavadoras, secadoras, sol, salitre, arena, algas, cremas, cloro, siestas, lluvia, vientos, ha hecho de toldo, de manta, de abrigo, de paraguas, de cama, ha ido en barco y en bici, ha cruzado el Atlántico, ha llegado hasta el Pacífico, y ha vuelto, ha visto varios mares ... no voy a decir que está como nueva, no es verdad, se vé que está vieja, pero dentro de unos días se va conmigo, porque no estaba perdida, solo estaba camuflada entre el ordenado caos de mis cosas.
Siempre pienso que pierdo las cosas, pero simplemente es que muchas veces no las encuentro.
No me encuentro a mí, no encuentro mis cosas, me pierdo en las islas, a veces pierdo el tren, una vez casi pierdo un avión porque estaba perdida en mis pensamientos mientras paseaba por el aeropuerto de Charles de Gaulle, he perdido algún que otro/a amigo/a, cuando era pequeña también me perdí, y lloré, estoy enganchada a "Perdidos", hace unos años me perdí conduciendo por una autopista de acceso a Los Angeles y acabé en un barrio día-de-furia, me perdí la fiesta de fin e curso de COU porque mi padre me castigó, he perdido jugando al parchís, he perdido los nervios, la compostura, he perdido muchas cosas, alguna que otra oportunidad, alguna que otra ocasión, pero no he perdido el miedo éste que tengo bien instalado dentro de mí ... el miedo a perder ...
jueves, 4 de junio de 2009
Elegí ese sábado para llorar
Ya está. Lo conseguí. Sólo estaba esperando a que todos los que más me quieren estuviesen reunidos bajo un mismo techo para derrumbarme y hacerles sufrir un poco. Soy así. Aguanto todo y más durante no se sabe cuánto tiempo para al final estropealo todo.
Lo de estar todos bajo un mismo techo se debía a que Catalina celebraba el sábado su primera comunión. A mí no me gustan las celebraciones (en general), me dan mal rollo, me ponen mal cuerpo, me provocan tristeza (no hay cosa más triste que un vestido de madrina de boda), cuanto más se divierten los invitados más triste me pongo yo, pero bueno ... eso es otra historia, en este caso era mi hija quien celebraba algo de lo que ella estaba encantada ... así que yo por supuesto iba a disfrutar con/por ella.
Y ya que mis padres habían llegado de Santander, que Rubén había volado desde Menorca, que Pepe estaba aquí y que mis hijos pululaban arriba y abajo contentos como unas castañuelas, aproveché que una cinta blanca para el brillante pelo de Catalina no tenía el grado de blanco nuclear que yo hubiese deseado, para mirar hacia el infinito con cara de no sé muy bien qué y empezar a llorar como hace tiempo que no lo hacía.
Enseguida todos se dieron cuenta de que algo no funcionaba bien dentro de mi cabeza o de mi corazón o de alguna otra víscera de mi cuerpo, porque todos se quedaron mirando el lazo con cara de no entender nada para después mirarme a mí sin saber muy bien qué cara poner. Mi madre en un abrir y cerrar de ojos solucionó el tema lazo para la cabeza, y fue entonces cuando yo decidí que tenía que seguir llorando, pero esta vez con más fuerza.
No me voy a molestar en explicar que lo del lazo era lo de menos (aunque sigo pensando que el blanco no era el adecuado), bastante ridículo he hecho ya atreviéndome a confesar que lloré por una cinta para el pelo, el caso es que necesitaba/quería/no-podía-dejar-de llorar, y eso es lo que hice durante un buen rato, mientras los demás decidían qué es lo que me pasaba a la vez que me animaban y me hacían preguntas para las que no tenía respuestas.
Cuando decidí que no iba a llorar más me vestí de verde porque sí, me puse unos taconazos del copón, hice el balance de blancos con el vestido de Catalina y la cinta del pelo, le puse a Bruno una corbata de Hackett que le daba aspecto de aunténtico "Little Britton", me coloqué una sonrisa en la cara, me monté en mi coche y nos fuimos al cole.
La ceremonia fue muy bonita y emotiva, claro, con tanto niño con cara de bueno transmitiendo buen rollito durante una hora ... y yo superé la prueba en primera línea de fuego, concentrada en dominar un nudo que me iba de la garganta a la boca del estómago y sin poder quitar la mirada de la preciosa cara de Catalina, a quien el tamaño de los ojos se le había multiplicado por dos como consecuencia de su ascensión a los altares del polideportivo disfrazado de templo moderno.
Y salí de allí corriendo, repartiendo besos a quien me encontré en mi vía de salida, sonrisas al que quedaba en un ángulo más alejado de mi camino, pisando firme y decidida a acabar cuanto antes con todo. Una vez en casa, y tras una cena en el jardín, una pequeña tormenta me ayudó a desalojar al personal y poner punto final a un día de sonrisas y lágrimas.
Elegí ese sábado para decirles a todos que no me encuentro bien, que necesito llorar, que no he debido de llorar lo suficiente (aunque miles de lágrimas han caído por mi cara), para decirles que estoy perdida, que no sé lo que quiero, ni lo que necesito, ni lo que me conviene, para decirles que cuando has estado a punto de morir tu vida nunca vuelve a se la misma, que a veces no es fácil estar, para decirles que tengo miedo, que la cabeza me da muchas vueltas y que mi corazón está confundido ...
Perdón, perdón, perdón, mil veces perdón. Lo último que quiero en este mundo es hacer sufrir a las personas a las que tanto quiero, sé que su bienestar depende en gran parte de mi bienestar, quiero hacer las cosas bien, pero a veces no sé cómo, a veces no me sale ...
jueves, 28 de mayo de 2009
... menos mal que llegó
Y mientras yo estaba aquí perdida en mi mundo de profundidades, canciones, sentimientos, dolores y confusiones, de repente llegó a la estación de Chamartín con una maleta, un pelo precioso, un estilo increíble, su bolso de Mary Poppins y dos kilos más. ¡Qué bien le sientan a mi madre dos kilos más! Y menos mal que llegó, con su sonrisa, con sus soluciones, con su ánimo, con sus trucos, con esa especie de aire huracanado que la acompaña ... y en otra ocasión puede que hubiésemos estado sincronizadas, como casi siempre, pero ahora no, ahora creo que definitivamente la necesitaba ... menos mal que llegó ...
Y no habían pasado ni dos horas desde que esperaba apoyada en una columna del anden 16 de la estación al tren Alvia procedente de Santander, y en mi jardín ya lucían recien plantadas y regadas un montón de flores que van a dar color a la cena que disfrutaremos el sábado para celebrar la primera comunión de Catalina. Y qué importa que el invernadero dónde me hizo llevarla para comprar las plantas estuviese cerrado cuando llegamos, ya se encargó ella de hablar a través de la verja con el operario y conseguir que le atendiesen, faltaría más. He aquí una pequeña diferencia entre mi madre y yo. Yo, cuando llego a un sitio que está cerrado, me doy la vuelta. Mi madre no. El caso es que las flores ya están plantadas. Y son muy bonitas. La verdad es que sí.
Ahora vamos a ver que hacemos con la fiesta. Pues prepararemos tal y tal y compraremos tal y tal. Y ya está. Todo perfecto.
A ver, dónde está el vestido. Pues habrá que plancharlo un poco y tal y tal. Pues sí.
Perfecto.
Qué más? De momento nada más. Todo está en marcha, en proceso de funcionamiento. Menos mal. Y es que no sé que ha pasado con mi nivel de energía. Está tan bajo mínimos que si no llega a ser por mi madre ... no lo quiero ni pensar...
Y aunque hoy sigo perdida en mi mundo de profundidades, canciones, sentimientos, dolores y confusiones (y alguna que otra estúpidez), en mi casa hoy hay flores y kilos de frutas de todas las especies que invitan a postres y meriendas saludables y llenas de vitaminas.
Y ahora es cuándo me pongo a pensar en lo que haría yo sin mi madre. Y es entonces cuando se me nublan los sentidos ...
Y no habían pasado ni dos horas desde que esperaba apoyada en una columna del anden 16 de la estación al tren Alvia procedente de Santander, y en mi jardín ya lucían recien plantadas y regadas un montón de flores que van a dar color a la cena que disfrutaremos el sábado para celebrar la primera comunión de Catalina. Y qué importa que el invernadero dónde me hizo llevarla para comprar las plantas estuviese cerrado cuando llegamos, ya se encargó ella de hablar a través de la verja con el operario y conseguir que le atendiesen, faltaría más. He aquí una pequeña diferencia entre mi madre y yo. Yo, cuando llego a un sitio que está cerrado, me doy la vuelta. Mi madre no. El caso es que las flores ya están plantadas. Y son muy bonitas. La verdad es que sí.
Ahora vamos a ver que hacemos con la fiesta. Pues prepararemos tal y tal y compraremos tal y tal. Y ya está. Todo perfecto.
A ver, dónde está el vestido. Pues habrá que plancharlo un poco y tal y tal. Pues sí.
Perfecto.
Qué más? De momento nada más. Todo está en marcha, en proceso de funcionamiento. Menos mal. Y es que no sé que ha pasado con mi nivel de energía. Está tan bajo mínimos que si no llega a ser por mi madre ... no lo quiero ni pensar...
Y aunque hoy sigo perdida en mi mundo de profundidades, canciones, sentimientos, dolores y confusiones (y alguna que otra estúpidez), en mi casa hoy hay flores y kilos de frutas de todas las especies que invitan a postres y meriendas saludables y llenas de vitaminas.
Y ahora es cuándo me pongo a pensar en lo que haría yo sin mi madre. Y es entonces cuando se me nublan los sentidos ...
martes, 26 de mayo de 2009
Tópicos
Así es la vida. Toma topicazo. Cuándo no quedan respuestas, cuándo todo se hace incomprensible no nos queda más remedio que echar mano del gran tópico, así es la vida. Vale la vida es así, y ...?
Y cuándo ya has asumido que la vida es así o que así es la vida, cuándo renuncias a encontrar explicaciones, cuándo asumes que no se pueden pedir responsabilidades, cuándo te das cuenta de que las cosas no van a cambiar por más que tú lo desees, es entonces cuando aparece otro gran tópicazo, la vida sigue. Vale la vida sigue, obviamente y nosotros en ella, haciendo lo que podemos y cómo podemos. Así que seguimos. La vida pasa, de momento aquí sigo ...
Hoy parece que veo las cosas con un poco más de claridad. Debe de ser esta luz de la mañana, que es muy clara pero no deslumbra. Tengo el corazón un poco anestesiado. Estos últimos días no han sido fáciles, la tristeza y el deasosiego han campado a sus anchas entre nosotros, y les hemos tenido que hacer hueco, no se les puede ignorar, son fuertes, es mejor no luchar contra ellos, si les dejas acabarán por marcharse.
Me he pedido a mí misma un pequeño esfuerzo. Tendré mi recompensa. Puedo hacerlo. Lo estoy haciendo. Las cosas tienen que cambiar. El camino de bajada no es fácil, se hace muy cuesta arriba, se supone que simplemente deberíamos caer, deslizarnos y pataplof, ya está, pero no, no es tan fácil. De momento yo estoy en este proceso de bajada para arriba, y llegaré a dónde tenga que llegar. Y todo esto no habrá sido más que otro paso en mi camino ... y pasado algún tiempo, lo recordaré con una mezcla de desasosiego y nostalgia, si tengo suerte, y si no, pues ni lo recordaré ... La vida sigue ...
Y cuándo ya has asumido que la vida es así o que así es la vida, cuándo renuncias a encontrar explicaciones, cuándo asumes que no se pueden pedir responsabilidades, cuándo te das cuenta de que las cosas no van a cambiar por más que tú lo desees, es entonces cuando aparece otro gran tópicazo, la vida sigue. Vale la vida sigue, obviamente y nosotros en ella, haciendo lo que podemos y cómo podemos. Así que seguimos. La vida pasa, de momento aquí sigo ...
Hoy parece que veo las cosas con un poco más de claridad. Debe de ser esta luz de la mañana, que es muy clara pero no deslumbra. Tengo el corazón un poco anestesiado. Estos últimos días no han sido fáciles, la tristeza y el deasosiego han campado a sus anchas entre nosotros, y les hemos tenido que hacer hueco, no se les puede ignorar, son fuertes, es mejor no luchar contra ellos, si les dejas acabarán por marcharse.
Me he pedido a mí misma un pequeño esfuerzo. Tendré mi recompensa. Puedo hacerlo. Lo estoy haciendo. Las cosas tienen que cambiar. El camino de bajada no es fácil, se hace muy cuesta arriba, se supone que simplemente deberíamos caer, deslizarnos y pataplof, ya está, pero no, no es tan fácil. De momento yo estoy en este proceso de bajada para arriba, y llegaré a dónde tenga que llegar. Y todo esto no habrá sido más que otro paso en mi camino ... y pasado algún tiempo, lo recordaré con una mezcla de desasosiego y nostalgia, si tengo suerte, y si no, pues ni lo recordaré ... La vida sigue ...
viernes, 22 de mayo de 2009
Descansa Cris ...
Qué se puede decir cuando alguien muere a los 21 años. Qué se puede decir cuando el maldito cáncer te ha hecho la vida imposible durante cinco de esos 21 años. Qué se puede decir cuando el último de esos 21 años no ha sido un año de vida sino de tortura física y moral ... Qué se puede decir cuando los años que han pasado no sumaban sino restaban vida. Nada.
Descansa Cris. Es terrible que te hayas ido, pero descansa, más sufrimiento hubiese sido insoportable. Aguantaste como una valiente todo aquello con lo que la vida te golpeó. Ahora descansa. Y desde donde estés, si estás en algún sitio, manda fuerza a tus padres, a partir de ahora vivirán en la más profunda de la oscuridad ...
Las lágrimas que caen por mi cara pesan kilos, pero no puedo llorar.
Pd. Siempre entendí tu profundo enfado con la vida y la ausencia de sonrisas y esperanza. Nuestras sonrisas eran obligadas ...
Descansa Cris. Es terrible que te hayas ido, pero descansa, más sufrimiento hubiese sido insoportable. Aguantaste como una valiente todo aquello con lo que la vida te golpeó. Ahora descansa. Y desde donde estés, si estás en algún sitio, manda fuerza a tus padres, a partir de ahora vivirán en la más profunda de la oscuridad ...
Las lágrimas que caen por mi cara pesan kilos, pero no puedo llorar.
Pd. Siempre entendí tu profundo enfado con la vida y la ausencia de sonrisas y esperanza. Nuestras sonrisas eran obligadas ...
sábado, 16 de mayo de 2009
No sé ...
Si soy tan lista para entrar, deberé de ser al menos igual de lista (o más) para salir. Así que ya no me vale eso de estoy atrapada, ni yo misma me lo creo. Lo único que tengo que hacer es abrir bien los ojos, poner a trabajar a todos mis sentidos, tomar impulso y salir. O quizás salir poco a poco, como quien no quiere la cosa, como pasando de todo, ya ves, todo me da igual, el sol brilla, el verano llega, ya lo puedo oler, los días pasan ... laralaralara, y ya está.
No sé.
En cualquier caso, no me resulta fácil. Mi voluntad es débil. Mi confusión es grande.
A veces veo la luz. Me paro. Organizo mis pensamientos y mis sentimientos. Hago un esquema. Subrayo las ideas destacadas con rotuldor verde fosforito. Lo veo todo claro. Decido lo que hacer a partir de entonces. Sonrío. Ya está. ¿Cómo he podido estar tan ciega?. Todo es más fácil de lo que parece. Seré boba. Cómo no me he dado cuenta antes!.
Pero incluso entonces, cuando lo veo todo tan claro, sé que solo es una ilusión pasajera, que es cuestión de tiempo el volver a la confusión, que la angustia volverá, que no sabré qué hacer, que nunca se me dieron bien los esquemas, que mis sensaciones no encajan en ningún esquema, que son desordenadas, caprichosas y un poquito retorcidas.
Y es entonces cuando decido no luchar, porque estoy cansada. Y es entonces cuando decido esperar la llegada del verano. Entonces pasaré las horas bajo el sol y junto al mar. Y después ... pues ya veré lo que hago.
No sé.
En cualquier caso, no me resulta fácil. Mi voluntad es débil. Mi confusión es grande.
A veces veo la luz. Me paro. Organizo mis pensamientos y mis sentimientos. Hago un esquema. Subrayo las ideas destacadas con rotuldor verde fosforito. Lo veo todo claro. Decido lo que hacer a partir de entonces. Sonrío. Ya está. ¿Cómo he podido estar tan ciega?. Todo es más fácil de lo que parece. Seré boba. Cómo no me he dado cuenta antes!.
Pero incluso entonces, cuando lo veo todo tan claro, sé que solo es una ilusión pasajera, que es cuestión de tiempo el volver a la confusión, que la angustia volverá, que no sabré qué hacer, que nunca se me dieron bien los esquemas, que mis sensaciones no encajan en ningún esquema, que son desordenadas, caprichosas y un poquito retorcidas.
Y es entonces cuando decido no luchar, porque estoy cansada. Y es entonces cuando decido esperar la llegada del verano. Entonces pasaré las horas bajo el sol y junto al mar. Y después ... pues ya veré lo que hago.
martes, 12 de mayo de 2009
Hasta siempre Antonio ...
Hay días especialmente tristes, y hoy es uno de esos días.
Me levanto de la cama pasado el mediodía e impulsada por el poco sentido común que aún parezco conservar en algún rincón de vete tú a saber dónde. No he podido levantarme antes porque hoy no puedo con mi cuerpo, porque hoy la tristeza me pesa mucho, porque bajo las sábanas he conseguido dormir a ratos, y mientras duermo no pienso, y si no pienso, pues mejor.
Me dispongo a prepararme un café a deshora y con cara de pocos amigos a la vez que abro el ordenador, y de golpe y porrazo me entero de que Antonio Vega ha muerto. Sí el chico triste y solitario. Una especie de punzada me va de un lado a otro del estómago. Una punzada que se convierte en profunda tristeza en cuanto consigo reaccionar. Sin duda hoy es un día triste.
Y mientras me tomo el café lloro, lloro por Antonio, lloro por mí, las lágrimas se mezclan en un día condenadamente triste.
Me levanto de la cama pasado el mediodía e impulsada por el poco sentido común que aún parezco conservar en algún rincón de vete tú a saber dónde. No he podido levantarme antes porque hoy no puedo con mi cuerpo, porque hoy la tristeza me pesa mucho, porque bajo las sábanas he conseguido dormir a ratos, y mientras duermo no pienso, y si no pienso, pues mejor.
Me dispongo a prepararme un café a deshora y con cara de pocos amigos a la vez que abro el ordenador, y de golpe y porrazo me entero de que Antonio Vega ha muerto. Sí el chico triste y solitario. Una especie de punzada me va de un lado a otro del estómago. Una punzada que se convierte en profunda tristeza en cuanto consigo reaccionar. Sin duda hoy es un día triste.
Y mientras me tomo el café lloro, lloro por Antonio, lloro por mí, las lágrimas se mezclan en un día condenadamente triste.
sábado, 9 de mayo de 2009
On the edge (capuccino con canela)
He llegado a un punto en el que no puedo ir ni hacia delante ni hacia atrás. Cuando estoy animada, entro aquí y empiezo a contar mis peripecias en el mar, en la nieve, lo bien que me encuentro, todo lo que quiero a mis hijos, hablo de la suerte que tengo y del último concierto al que he ido. Cuando estoy desanimada, entro aquí y empiezo a contar lo mal que me siento, o a contar que no escribo porque no quiero contar lo mal que me siento, lo que me duele la cabeza, el último grito que les pegué a mis hijos, lo triste que pone a veces ir al hospital, mi relación de amor-odio con los medicamentos, hablo de lo que me gustaría hacer y no puedo y de que todo esto es una mierda.
Y entre subidones y bajones voy pasando los días de recuperación. Y entonces amanezco un día en el que me digo ¿recuperación?.No te engañes Marta, tú nunca te recuperarás, te lo han dicho los médicos. No estarás muy mal. Pero tampoco estarás completamente bien.
Los medicamentos y los controles me ayudaran a tener una vida razonablemente buena, mucho mejor de la que puedan llegar a tener personas a priori sanas. Pero nunca podré prescindir de ellos, ni de los médicos ni de los medicamentos. Y eso me ahoga. Me ahoga pensar que soy una persona enferma, por muy buen aspecto que luzca y por poca pinta de enferma que tenga.
Y entre subidones y bajones tendré que decidir qué hacer con mi vida a partir de ahora. Porque tengo que poner fecha de caducidad al periodo de recuperación, porque no puedo estar recuperándome el resto de mi vida, porque si es eso lo que necesito, lo tendré que llamar de otra manera.
Y entre subidones y bajones me siguen pasando cosas, algunas cosas buenas y otras muy buenas. Y ahora tomo más café. Ahora tomo capuccino con canela. Y no sé si me conviene o no tomar capuccino con canela, pero me apetece, me gusta y me sienta bien y no quiero dejarlo. Además creo que no interactúa con los medicamentos.
Y entre subidones y bajones y mientras pienso o no pienso qué es lo que va a ser de mi vida a partir de ahora tomo capuccino con canela y camino "on the edge".
lunes, 4 de mayo de 2009
Amance poco a poco, que no es poco
El dolor de cabeza me ha despertado. Me ha despertado a mí y ha despertado a mis miedos, a mis ideas, a mis pensamientos, a mis dudas ... quién dijo que el dolor de cabeza no servía para nada ! Poco a poco me voy haciendo a la idea de convivir con él, con el dolor de cabeza, y si le tengo que aceptar como compañero de viaje, pues vamos a intentar llevarnos bien, yo le dejo venir conmigo y él responde al efecto de los analgésicos sin acostumbrarse a ellos demasiado. Un trato es un trato.
Poco a poco amanece, sólo los pesados de los pájaros rompen el absoluto silencio que reina en mi casa a estas horas, y mientras tanto, intento encontrar algo en la oscuridad, en el silencio, en el fuera de tiempo, mientras los demás duermen, mientras se me pasa el dolor de cabeza, mientras pienso en cómo he llegado hasta aquí, mientras pienso en qué es lo que quiero ahora.
Joder ! Estoy perdida. Estoy completamenteperdida. A veces me da la sensación de ver una luz a lo lejos pero antes de llegar a ella ya me he perdido otra vez.
Poco a poco amanece, sólo los pesados de los pájaros rompen el absoluto silencio que reina en mi casa a estas horas, y mientras tanto, intento encontrar algo en la oscuridad, en el silencio, en el fuera de tiempo, mientras los demás duermen, mientras se me pasa el dolor de cabeza, mientras pienso en cómo he llegado hasta aquí, mientras pienso en qué es lo que quiero ahora.
Joder ! Estoy perdida. Estoy completamenteperdida. A veces me da la sensación de ver una luz a lo lejos pero antes de llegar a ella ya me he perdido otra vez.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)